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M. Belén Alvarado Ortega Universidad de Alicante. Grupo GRIALE (publicado en Interlingüística, 16, 2006)
Tal vez, la ironía constituye, junto con la metáfora y la representación del discurso, el fenómeno pragmático por excelencia. El trabajo que presentamos se centra en presentar las marcas lingüísticas que se dan en la ironía. Según Reyes et alii (2000:144) esta constituye “la piedra de toque de toda teoría que pretenda explicar la relación entre significado y uso”. Hasta el momento, todas las investigaciones, tanto las nacionales como las internacionales, coinciden en que “toda ironía depende de algún tipo de sustitución” (Torres Sánchez, 1999:89). Frente a la explicación retórica de que consiste en una figura con la que se dice lo contrario de lo que realmente se quiere decir, la pragmática hace entrar en juego los contextos, las intenciones y las interpretaciones. Como afirma Reyes (1984:154), “la ironía es un fenómeno pragmático: sólo se percibe en contexto, y depende de las intenciones del locutor y de las capacidades interpretativas del interlocutor”. Nosotros nos centraremos, desde esta perspectiva pragmática, en las marcas que aparecen en un enunciado irónico y que tanto el locutor como el interlocutor comparten.Para llevar a cabo nuestro objetivo, nos basaremos, entre otras, en la obra de Schoentjes (2003) que se ha atrevido a dar un listado de las principales marcas que se encuentran cuando se produce la ironía. Además, nuestros ejemplos serán extraídos de corpora orales del español e intentaremos mostrar que la ironía se apoya en recursos que facilitan la interpretación irónica por parte del oyente. |